domingo, 24 de abril de 2011

Fragmentaria 08

se curva la calle de noche
nos distrae con el ruido
miente
esconde
susurra
y no va para el mismo lugar

domingo, 17 de abril de 2011

Némesis

Despertó aterida. Las marcas del asfalto le cruzaban las costillas allí donde los cartones habían decidido ceder. Alzó muy despacio la cabeza, la luz temprana hería sus ojos y el aire de la mañana olía a goma quemada, basura y confusión. Intentó levantarse pero su cuerpo vetó la orden. Se recostó de nuevo, sin prestar atención a los huecos entre las cajas mal acomodadas que poco hacían para disfrazar el frío del suelo. El humo mezclado con asfalto y puestos de comida inundaba su olfato, la obligaba a permanecer en el borde del sueño. Comenzaba a sentir hambre pero logró ignorar eso y empezó a soñar con el pasto la plaza las flores un niño en la arena sol... Despertó cuando una sombra ágil pasó casi sobre su cuerpo. Su peor enemigo creía poder huir. Ella, de vuelta en el gris del mundo, corrió tras él y quebró la mañana con un ladrido.

domingo, 3 de abril de 2011

Glosario espurio - Entrega XX

Difundir: fracasar en un negocio de manera estrepitosa.

Coperación: fenomeno biológico que consiste en el crecimiento conjunto de dos peras unidas por el mismo tallo.

Dufar: hablar impostando la voz, con tonos graves y vocabulario elevado.

Morganear: obtener una cosa mediante un acto de piratería.

Omnio: elemento químico de existencia no comprobada, que poseería las propiedades de todos los demás.

Lambiño: cachorro de marmota.

Redención: etapa en la vida de un reptil en la cual pierde toda la dentadura y vuelve a crecerle otra.

(Compilado a partir de los aportes de ilustres personalidades de la lingüística rantifusa)

sábado, 2 de abril de 2011

El viejo de abajo

Siete de la mañana y los gritos me despiertan con más urgencia que las ganas de mear. No puedo distinguir las palabras pero hay violencia en el sonido inútil del hombre hacia el perro. Un duelo constante entre los ojos cálidos del animal y el gañote áspero del humano. Como todos los días, brota la idea de bajar a quejarme con la mejor máscara de persona decente arrancada del sueño. En la casi sombra del cuarto trazo cálculos para el encuentro. Como todos los días, la conclusión más firme me dice que me deje de joder y mude mis huesos a la cocina. La pava sobre la hornalla es un campanario a esta hora. Los objetos cambian de lugar por la noche, no hay mentira más cierta. El viejo sale al patio y murmurando algo arroja semillas al piso, que se llena de palomas atropellándose por comer. La torpeza inmunda de los pájaros, el olor a rancio de la casa, la figura de momia inconclusa... todo me revuelve las tripas vacías. Suelto un río de puteadas casi a los gritos, para que escuche. Mi gata grita también, no sé si reclamando comida o por empatía. Giro la cabeza para callarla y comprendo que inevitablemente en unos años voy a ser el viejo de arriba.